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lunes, 6 de mayo de 2013

Las democracias, el totalitarismo y el socialismo


En el siglo que recién termina coexistieron diversos tipos de democracias y estados totalitarios. En los primeros años, las democracias despuntaban con un éxito en lo industrial y lo económico que se refrendaría años después cuando el fin de la Primera Guerra Mundial marcaría el triunfo para los sistemas democráticos: Estados Unidos, el Reino Unido y Francia, y la derrota, además de su desaparición, para los gobiernos autoritarios o totalitarios: el Imperio Otomano, el Austro-húngaro y la Italia monárquica.También fue el fin del imperio zarista, que si bien se colocó del lado de los vencedores, no sobrevivió a la Revolución Bolchevique. Curiosamente la tradición totalitarista se mantuvo en el socialismo soviético.
Por estados totalitarios entendemos: "Un sistema inclusivo de reglas políticas establecido mediante manipulación ideológica persuasiva y abierta brutalidad; la abolición de la sociedad civil" (1). De acuerdo con Andrew Heywood, el totalitarismo difiere
de la autocracia y el autoritarismo en cuanto a que busca el poder total a través de la politización de cualquier aspecto de la vida social y la existencia personal." Por el contrario, los regímenes autocráticos y autoritarios tienen la meta de alcanzar el monopolio del poder político, que por lo general significa excluir a las masas de la política . Se distinguen por contar con una ideología oficial; un sistema unipartidista, usualmente dirigido por un líder omnipotente; un sistema de política de terror;
el monopolio de los medios de comunicación masiva; el control total de los medios de combate armado y el control del Estado de todos los aspectos de la vida económica .
Así, en el periodo de 1919 a 1939 la clasificación de gobiernos se hacía en función de sus libertades políticas. O se era una democracia o un estado totalitario. Por supuesto que había sus medias tintas, pero era la forma en que los estados se insertaban en la arena internacional. Sin embargo, esta etapa es testigo del surgimiento de los totalitarismos más traumáticos de la historia: el fascismo italiano, el franquismo español, el nacional-socialismo alemán, el socialismo soviético y las dictaduras militares.
La Segunda Guerra Mundial es el fin del fascismo y el nacional-socialismo, pero tanto el franquismo como el socialismo soviético permanecen hasta mediados de la década de los setenta, el primero, y hasta principios de los noventas, el segundo. Las dictaduras militares desaparecen de un modo más sigiloso en América Latina durante los años ochenta. En Asia se desvanecen en un periodo más amplio. En la posguerra fría los enemigos que restan son el fundamentalismo religioso y el nacionalismo fanático. Ambos, esparcidos por Europa Oriental, Africa, Asia Central y Medio Oriente. Vinculados a un estilo de vida ajeno a la civilización occidental, constituyen el reto de ver si son compatibles o no con la democracia.

La segunda guerra mundial surgió en función del enfrentamiento entre ideologías que amparaban sistemas político-económicos opuestos.

Los problemas énticos del Tratado de Versalles se convirtieron en un factor que provoco la Segunda Guerra Mundial.



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